Cuando pensamos en una casa rural, los sentidos despiertan.
La brisa suave de la mañana, los aromas del campo, los colores de la tierra y el calor del sol sobre la piel. Las noches estrelladas envuelven el ambiente con su magia, mientras el aire fresco y el susurro de los árboles invitan a la calma.
El contacto con el agua, la tranquilidad del entorno… todo se intensifica y se vive de una forma especial.
Los espacios exteriores ofrecen momentos únicos, siempre distintos, siempre inolvidables.
Así se vive en La Almazara… ¿te lo vas a perder?
Cuenta con zonas ajardinadas, césped natural y árboles frutales como olivos y almendros que aportan un entorno auténtico y acogedor. Dispone de porches agradables, terraza y mobiliario de jardín para el descanso.
Para el ocio y la convivencia, ofrece barbacoa y horno de leña, piscina con aseo-vestidor, huerto ecológico y una zona de aparcamiento. Los más pequeños pueden disfrutar de columpios con suelo de caucho en un entorno seguro.
Todo ello acompañado de un cuidado suelo empedrado que rodea los porches, creando un ambiente único en plena naturaleza.